¿Qué es el estrés?
El estrés es una respuesta fisiológica y psicológica que se activa cuando una persona percibe que las demandas del entorno superan sus recursos para afrontarlas. Esta respuesta implica cambios en el sistema nervioso y endocrino —como la liberación de hormonas como la adrenalina y el cortisol— que preparan al organismo para responder ante desafíos o amenazas.
Desde una perspectiva evolutiva, esta reacción fue crucial para la supervivencia, favoreciendo la respuesta de “lucha o huida” ante situaciones peligrosas.
Cuando una persona percibe un estresor (situación estresante), el cuerpo activa el sistema nervioso simpático y el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal (HHA), liberando hormonas que aumentan la frecuencia cardíaca, la respiración y los niveles de glucosa en sangre para dar energía inmediata.
Si este estado persiste de forma prolongada, puede dañar sistemas fisiológicos y contribuir a enfermedades como hipertensión, diabetes tipo 2 y trastornos del estado de ánimo.
Tipos de estrés
El estrés puede clasificarse según su duración, impacto y naturaleza. A continuación se describen los tipos más reconocidos en la literatura científica y psicológica:
1. Estrés agudo
Este tipo de estrés se produce de forma inmediata y temporal frente a un estímulo intenso o inesperado.
Características:
- Se desencadena por eventos de corta duración.
- Activa intensamente la respuesta de lucha o huida.
- Suele desaparecer cuando la situación estresante termina.
Ejemplos: evitar un accidente de coche, enfrentarse a una presentación pública, un evento emocionante.
Aunque intenso, el estrés agudo es normal y manejable y rara vez causa efectos negativos duraderos si ocurre de forma esporádica.
2. Estrés crónico
El estrés crónico ocurre cuando una persona está expuesta a factores estresantes persistentes durante semanas, meses o incluso años.
Características:
- Se mantiene por largo tiempo sin una resolución clara.
- Puede afectar profundamente la salud física y mental.
- Aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, trastornos de ansiedad y depresión.
Ejemplos: problemas económicos prolongados, ambientes laborales hostiles, relaciones interpersonales conflictivas persistentes.
El impacto del estrés crónico se acumula con el tiempo y se asocia con desgaste fisiológico conocido como carga alostática, el “desgaste” del cuerpo por la exposición prolongada al estrés.
3. Estrés episódico agudo
Este tipo se da cuando una persona experimenta con frecuencia episodios de estrés agudo.
Características:
- Las personas pueden sentirse constantemente presionadas y abrumadas.
- Suele afectar a quienes llevan una vida muy acelerada o con alta demanda constante.
- Puede provocar irritabilidad, ansiedad y tensión física continuas.
- Según informes de salud y psicología, este estilo de estrés repetitivo puede ser tan dañino como el estrés crónico si no se maneja adecuadamente.
4. Estrés traumático
Se produce a raíz de un evento grave que amenaza la vida, la integridad física o genera una sensación extrema de miedo o impotencia.
Características:
- Puede desencadenar reacciones intensas de miedo y ansiedad.
- En algunos casos, contribuye al desarrollo de trastornos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT).
- Ejemplos: desastres naturales, guerras, accidentes severos o violencia extrema.
5. Eustrés y distrés: calidad del estrés
Además de la duración, el estrés también se clasifica por su impacto emocional:
Eustrés
Estrés “positivo” o motivador.
Este tipo de estrés produce sensaciones de energía, desafío y satisfacción, y puede mejorar el rendimiento en tareas exigentes (p. ej., competencia deportiva o reto profesional).
Distrés
Estrés “negativo” o dañino.
Se refiere a situaciones donde la respuesta de estrés excede la capacidad de adaptación y genera malestar físico o psicológico. Es el tipo de estrés asociado a efectos adversos en la salud.
Conclusión
El estrés no es un concepto unidimensional; es una respuesta biológica y psicológica compleja que varía según su duración, intensidad y efectos en el organismo. Algunas formas de estrés, como el estrés agudo y el eustrés, pueden ser adaptativas o incluso positivas, mientras que otras, como el estrés crónico, episódico agudo y traumático, pueden tener impactos significativos en la salud si no se gestionan adecuadamente.
Comprender los diferentes tipos de estrés ayuda a identificar cuándo es función adaptativa y cuándo se convierte en un factor de riesgo para la salud, y permite orientar estrategias eficaces de afrontamiento y prevención basadas en evidencia.
Lic Psic. Carmen Becerril
Psicólogo
Soy psicóloga con sólida experiencia en el ámbito clínico y educativo. Actualmente dirijo un consultorio privado donde b...
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